sábado, 24 de octubre de 2009

11. Incidente en Villa Cariño


Negro. Se oye el slick de la tapa de un Zippo.
Fundido rápido a cigarrillo que se enciende. Corte a una rubia, buenas tetas, bien rosarina, buenas piernas, que empina una botella de Pronto Next. Noche de piel húmeda.
Andy dice, guardando su encendedor: -Ah, qué paz. ¿No, Pamela?
Pamela responde: -Sí, estamos bárbaro.
-¿Enciendo un porrito?
-¿Tenés para después?
-Uh, no, no. Es el último, lo último que me queda. Podemos buscar a los chicos.
-No, es demasiada historia.
-Bueno, lo hacemos más tarde. En mi casa.
-¿Y tus viejos?
-Está todo bien con mis viejos. Además, se fueron por el fin de semana largo.
-¿Adónde?
-¿Adónde qué?
-Adónde se fueron tus viejos.
-A Córdoba, creo -da una pitada con impaciencia-. Bueno, lo hacemos después, entonces.
-Sí.
Otro trago, largo, al Pronto Next. Afuera del Fiat: oscuridad, un parque, muchos otros autos estacionados. Fundido encadenado a menos autos, con el mismo encuadre, y otra vez un encadenado, y otro, hasta que se van un Renault 19 y una camioneta Vitara, y quedan el Fiat Tipo de Andy y dos o tres coches más, desperdigados por el parque Urquiza. Travelling en grúa desde algún árbol al interior del Fiat y a Pamela que besa con gran entusiasmo a Andy, que responde bastante bien y que le abre la pollera y la acomoda en el asiento del acompañante y que le levanta el corpiño y le lame un pezón, el izquierdo, mientras le mete la mano en la bombacha y juega con, frota su clítoris y Pamela que jadea y lo abraza y Andy que baja baja se mete dentro debajo de la falda y corre la tanguita con un dibujo de Garfield sacando la lengua y besa como puede (el auto es relativamente pequeño) todo lo que puede y.
Corte a ruedas a paso de hombre, automóvil sin luces.
Un ruidito y una luz que busca en el Fiat.
-¡Ay, Andy, la cana! ¡La puta madre, la cana!
Una voz detrás de la linterna.
El policía 1 dice: -A ver, subasé los pantalones y baje del auto.
-Uh, no -a Pamela, susurrado-. Y yo de cara, con lo caliente que estoy. Esto me violenta.
-Documentos.
-Acá están.
-Los de la señorita también.
-Pame, dame el documento. -Pausa-. Acá están.
Andy nota que hay un policía 2 parado detrás del patrullero, un Chevrolet; tiene los brazos cruzados sobre el techo del auto y parece bastante aburrido: un trámite más. Andy se fija en su cara-de-policía-provincial, y hace una mueca de fastidio.
-Los papeles del auto.
-Sí.
El policía revisa los papeles con la linterna. La luz rebota y muestra una cara infame, con una cicatriz mal cosida en el mentón que le llega hasta el labio inferior.
-Mire, agente...
-Oficial -el policía 1 se revuelve, dándose importancia o intentanto asustar.
-Bueno. Mire, oficial, sargento...
-La patente está vencida.
-¿Qué? Sí, claro, unos días, estamos a principios de mes.
-La patente está vencida. ¿Qué dice acá?
Y le pone el papelito a quince centímetros de la cara. Y alumbra a Pamela, que busca confundirse con el tapizado. Andy mastica un trozo de aire.
-Bueno, qué puedo hacer.
-Me va a tener que acompañar a la comisaría.
-Uh, no, un momento.
-Mirá, pibe, no tengo tiempo. A la comisaría por infracción a la moral pública, y el auto al corralón por la patente.
-...
-...
-...
-¿O lo querés arreglar de otra manera?
Andy mastica más aire, cierra los ojos. Un instante. El policía 2 sigue en su lugar, se rasca la nuca.
-Bueno, ok. Cinco dólares... Pesos, cinco pesos. Todo lo que tengo.
-¿Y con eso qué hacemos, che? -mira al policía 2 y le hace un gesto de "mirálo al pibe"-. No alcanza. A la comisaría.
-Andy, ¿qué pasa? ¿Nos podemos ir?
-La minita se puso nerviosa... Andy. -Pausa y lo ilumina en la cara-. Vamos, Andy.
-Diez pesos -abre la billetera-. Acá están, es todo.
-Y encima me querés pasar, pichón. No, no alcanza.
-...
-Vamos. -Y para que escuche Pamela-. ¡A la seccional!
Slow motion en la cabeza de Andy, los sonidos se ralentan, muy molestos ellos. La linterna. La cara del policía 1, oficial. La cara de la rubia, asustada y asqueada. La cara del policía 2, siempre en el mismo lugar pero con una sonrisa canchera injertada a la fuerza en la piel sudorosa, sudada. Patas de tábano pegoteadas, algún documental del Discovery Channel. La linterna encandila los ojos/cámara de Andy.
-¿No me escuchaste?
-Sí, te escuché -susurrado, hacia abajo y atrás, para nadie-. Tengo algo en la guantera, oficial, sargento -el policía 1 no recibe la ironía-. Un segundo, y arreglamos.
Primer plano del policía 1 que sonríe malamente y que gira hacia el policía 2. La imagen deja ver la espalda, la cintura, baja, el policía 1 se rasca el culo, una sola nalga, se ajusta el cinturón que sostiene esposas, cargadores y la Browning 9 mm enfundada en cuero partido. Zoom in al policía 2 que devuelve el intento de sonrisa y que sale de su posición y busca algo en el asiento trasero. Zoom out al policía 1 que vuelve a girar y que enfrenta a Andy que sale, saca medio cuerpo del Fiat y se endereza con un billete en alto en la mano izquierda zoom in corto a plano medio de Andy que eructa.
-A mí no me tuteás.
Corte a espalda del policía 1. Un ptuf y un breve y limitado resplandor.
-Negro de mierda.
-¡Andy, pará!
Ptuf brillo al estómago. Dos segundos. Tambalea. Ptuf brillo a la cara y algo que vuela y gotea y salpica.
-Negro de mierda hijo de mil putas.
-Andy, ay, Andy.
El policía 1 retrocede entre espasmos y choca, golpea el patrullero. El policía 2 saca la cabeza de la ventanilla, rodea el auto, mira al policía 1 que chorrea contra la puerta delantera, mira a Andy, duda, lo encara, lleva muy torpe su mano a la cintura, busca su arma.
-¡Qué querés, vos también!
Parabellum 8.8 con silenciador, ptuf al hombro izquierdo, se lo arranca, el policía 2 vacila, se aferra el hombro herido, lo mira, mira a Andy, insiste en desenfundar.
-Ay, no, no.
Muy torpe. Muy lento.
Ptuf al muslo derecho.
Andy es conciso, metódico, está odiando, belleza.
-Vení, vení a sacarme guita. Dale.
El policía 2 consigue sacar la pistola, entre gestos de dolor y sangre y humo y sudor.
Ptuf a la rodilla izquierda, el policía 2 cae y hace un a-ayyy algo sordo, poco convincente.
-Ay, no.
-¿Pame?
-Ay, ay.
-Reventá, mierda.
Ptuf ptuf y los sesos que se disgregan en el asfalto. Corte a Andy que guarda la Parabellum debajo del asiento, que saca la llave del encendido y clic oprime el encendedor del tablero del auto y sale y va al baúl y lo abre y con un bufido levanta un bidón lleno de algo verde.
-Nafta ecológica -dice Andy en still, llegando al patrullero. Y rocía al policía 1 y luego al policía 2 y después al Chevrolet y una vez vacío tapa el bidón con cuidado para no derramar alguna gota y lo devuelve a su lugar y cierra y se mete en el Fiat y mira a la rubia y le muestra la lengua mientras la pasea por los labios y clic plano detalle salta el encendedor y Andy le levanta la remera a Pamela y el corpiño y saca un Marlboro del atado y.
-Qué buena que estás. -Lo enciende-. Vamos a casa. -Da una pitada, enciende el motor-. ¿Te parece bien?
Tira el cigarrillo dentro del Chevrolet, una pequeña bola de fuego en el asiento trasero, los dos o tres autos que quedaban encienden sus motores y sus luces, el Fiat arranca, tranquilo, grúa muy elevada que muestra al patrullero ya tomado por el rojo, a los policías rojos y amarillos, a los dos o tres autos que aceleran mal, histéricos, a los bandazos.
El parque Urquiza, zona conocida como Villa Cariño, queda desierto, muerto. Excepto el fuego.
Corte a negro. Se oyen las llamas y los motores en retirada.
Sólo se oye el fuego.

lunes, 19 de octubre de 2009

10. Valium y sus amigos



-¡Todo mal, Martino! -Andy boquea al aire nictamfibular, bulargh-. O no, no, todo BIEN. ¡BIEN!
Mi amigolígena desdibujoide está tirado sobre sus-mis colchones. Tiene la carota VERDE Y NEGRA Y sus manos se me antojan delfines gortos y burgueses. ¡Surch, sglurb, cínico hijo de puta, te vuelvo a confundir (sic sic); vuelves a sucumbir ante las tus propias arenas movedizas de la ignorancia! Nabo, inútil, o mejor, inepto. Shit-out. Uf, un respiro.
-¡Me tomo toda la pala y todas las pepas! -me mira Andy a los ojos. Tiene casi un mogra de merca en su poder, una coca buena y fuerte y amargota que compró a un precio razonable. No me invita a jalar, seguro que en espera de que le pida y así le haga lugar en su ejército de egos idiotas que le pululan por el pecho. Af.
-¡Me tomo todo!
Y se mete una raya de blanca y, uch, los ojos se le AGRANDAN y, bueno, me enciendo el porro que armé horas antes con gran esfuerzo y, uhm, le doy tres, cuatro pitadas profundas, entusiastas, eh, así.
-¡Y tengo de las amarillas, además!
Glup se traga una cápsula sedante X, y glub un trago de vino tinto frío, y glup una amarilla, glub trago de vino tinto, glup un Valium varios mg, glub trago vino, glup Xanax (post-psicodelia y pre-disco), glub trago, glup Lorazepam, glub, glub.
Este chico está muy loco.
-¡Mis viejos están re-locos! -grita Andy, suspira, se cae sobre sí mismo, extraña figura-. Mis viejos. Mis viejos están re-locos. Ahh, me tomo toda la merca -se agacha hacia la mesa, se esnifa dos, tres, seis, ocho saques, intercalando experimentadamente las fosas nasales. -Toda, toda me la tomo. Snif. Carajo.
Y BLUM se cae alfombra sillones almohadón ¡BLUMF! Confuso, Confucio, confusión y la fusión de Andy con la hermana La Nada, y que me caigo en el abismo, el abismo verde esmeralda, el abrigo de centurias y centurias de sabiduría animal, ani-mal, ¡MAL!, me caigooo... Ah, subo y fumo y fumo y antes de perder toda pequeña conciencia alcanzo a apagar el caño, así me queda una tuca pa' después. Psé.
-Glurrrrmf-erg -hace Andrés Palermo.
-Puto de mierda -le digo de mala manera.
-Erk -babea este amigo.
-Pedazo de charco de vómito del orto -silabeo.
Se murió. Está muerto como está muerto un pedazo de jamón. Y no, no respira.
Boludo; que se joda.
¡GLARF! Azul Azul Azul tus ojos Luna Polar me rasgan el látex de mi corazón, arden las llamas post-ignéicas de tu radioactivo pelo de cobra: las dentelladas te comen los labios. Pienso: el SIDA mató a Andy. Andy está muerto como un tarúpido, como un estropajo. Muerto de sida. Yo debería haber hecho una propaganda, no, una publicidad de, acerca del sida. Y hubiera salvado a Andy. La publicidad podría haber sido, a ver, digamos, más o menos así: tratando el tema, el tipo de narración-temática/temática-narrativa, por el lado de la discriminación, eso podría ser. Por ejemplo, atención: un grupo de chicos en la barra de un pub-bar (3MEN, 3WOMEN), y una voz en OFF que postula... Imagínalo, imagínalo... Omm-mm, el globo ocular terrestre implota de jugo de sexo luminoso, om. Vos sabés del sida, pibe, sabés que tenés que usar forros, siempre. También sabés que tenés que hacerte el análisis de HIV, como para quedarte tranquilo y al mismo tiempo ponerte las pilas... Infiernos, tal vez no estaría nada mal, pero me la imagino con la voz en off de Mirtha Legrand mezclada con la de nuestro amado-odiado Dieguito Maradona y, y se me ponen los pelos de la nuca de punta al cielo, al cielorraso, al techo planetario surcado de ríos marcianos que a su vez son invadidos por insectos con cabeza de televisor. Mal, mal viaje.
Andy, veo, no reacciona. Voy hasta la cocina, abro al heladera, busco un poco de jugo de naranja envasado. Frío, como lo necesito. Bebo en cámara lenta, sin sonidos parásitos, sin siquiera ruido eléctrico. Vuelvo al living. Andy, reveo, no da señales de estar respirando. Me acerco a su cara de tiza, busco una mota de sangre fluyente. Rien, nothing. Le tiro lo que queda de jugo de naranja en las fosas nasales manchaditas de blanco.
-¡Ah, qué, hijo de puta! -y respinga y tose y escupe y hace como que estornuda y me tira una piña de derecha al voleo, que esquivo, y otra trompada de zurda a la mandíbula, con mayor dirección y velocidad, pero que también esquivo, y le sacudo una formidable cachetada de revés en plena trompa. PAF, hace. Hijo de puta, pienso. Y yo que le salvo la vida, sin siquiera tener que hacer una propaganda, publicidad, debería echarlo a la mierda, a la calle de una patada.
-¡Qué hacés, qué hacés! -me grita Andy, los ojos en blanco y largando una espumita rosada por la comisura izquierdosa. Este tipo está peor que yo. Y yo lo abrazo, impidiendo que siga moviéndose y que vuelva a intentar pegarme, y lo siento en un sillón, y le digo, le grito casi: Pará un poco, estás duro y down, pará.
Increíble. Deja de tener los ojos en blanco; ahora me mira, ¿podrá verme?
-¿Y los chicos?
Me pregunta, suspirando, tranquilizado. No me gusta esta su serenidad.
-Ya vienen, los chicos -le miento, en realidad no sé muy bien nada de lo que acontece en el exterior urbano.
-Ah.
-¿Querés algo, Andy?
Suspira, resopla.
-Ah.
Con el susto y el jugo de naranja se me está pasando el cuelgue.
-¿Querés un vaso de agua?
Me mira, me mira con, con cara de loco. Eso. Cierra los ojos. Resopla, mastica sus muelas.
-Ah, ah.
-Andrés.
Abre los ojos. Parece agotado, pero tiene fuerzas suficientes como para relevar la habitación. Vuelve a mirarme.
-Estoy muy duro, muy arriba, Martino.
-Sí.
-Esta es tu casa.
-Sí.
-Ayudame a bajar.
-Sí.
-¿Me ayudás a bajar?
-Bueno.
-Dame un Valium, o algo de eso, dale.
-Sí.
Busco su mochila, la abro, revuelvo un poco. Algo frío y metálico me llama la atención. El aire está caliente, más que cálido, entonces: ¿algo frío? Miro. Una pistola. Una pistola de verdad. Andy y sus manías de sacado, qué le pasa; es el imbécil del milico de su viejo. Miro la pistola, miro a mi amigo, no hace más que temblar. Guardo el chumbo, no digo nada, mejor así. Revuelvo un poco más, encuentro un set de pepitas claras. Las saco y cierro la mochila.
Vuelvo a la cocina, lleno un vaso de whisky, un old fashioned, con agua mineral sin gas, muy fresca, vuelvo al living, Andy desplomado en el sillón, cric saco una pastillita de su envase, le acerco vaso y medicación. El amigo traga glup muy despacio, glub muy despacio, ojos cerrados, occhi chiusi. Respira hondo, y ahora soy yo el que se siente mejor, creo, tranqui, creo.
Le saco el vaso de la mano. Parece que va a decir algo. No. Suena el teléfono. No atiendo. Que funcione el contestador.
-¿Ya te dije, Martino, que mis viejos están locos?
-Hola -hace mi voz de metal, dentro del teléfono-. Esta es la casa de Martín, pero no estoy.

viernes, 9 de octubre de 2009

9. Emtibí



-A veces hay que saber rendirse.

Y la mano del Guillo agarra el control remoto y uno de sus dedos hace tic.

-Vos de eso sabés mucho.

Y Luigi agita su vaso de Ballantine's tic tic tic.

-Las chicas están agresivas, qué bien.

Y Andy juguetea con un silenciador y lo rasca con la uña del pulgar tic, tic.

-Uh, el video nuevo de los Red Hot.

Y mi entretejido neuronal se adapta a los misiles MTV. Tic.

Del agujero blanco de centro oscuro del inodoro asoman las dos primeras largas patas negras y lisas y relucientes de, de una esbelta y grande araña de Basalto. Gotea. Gotea.

Al video de los Red Hot Chili Peppers le sigue uno de Santana, luego otro de Marilyn Manson. Marilyn Manson es un tipo qué está totalmente demente -o esa es la imagen que vende-, que se pinturrajea la cara y nos ofrece alaridos y ojos desorbitados y lenguas verdes para afuera y chorros de sangre y una introducción guiada a los ritos satánicos. Una boludez, pero muy bien hecha.

-Copado, este chabón -comenta Andy.

-Che, ¿y eso?

Luigi se traga el whisky.

-Un silenciador. ¿Sos ciego? ¿Nunca viste División Miami? ¿O Los Profesionales?

-Uh, de dónde lo sacaste.

-Del viejo, de dónde va a ser -el Guillo juega con el control: satura los colores, aumenta el brillo, saca contrastes, pero no toca el volumen, que está bien bajo. Por suerte.

-¿Armo?

La araña de Basalto bordea el marco de la puerta del baño, repta, camina a velocidad superhumana, camina camina camina, sus OCHO extremos puntiagudos, esos, huelen el aire.

Como nadie me contesta, busco el faso y me pongo a picar; hay mucho humo en el aire, me molesta; no despego la vista de la pantalla de la tele; me siento incómodo, será el humo.

-¿Seguís yendo de picnic al Tiro Federal? -la sigue Luigi, tratando de entrar en conversación.

-No, me aburría -y murmura algo.

-¿Qué?

-Siempre blancos de cartón. De mentira.

-Ah. Te vas a dedicar a otra cosa.

-A tirar a algo que pueda defenderse -tic, tic.

-Glub. Estás de la cabeza.

-NO, no, no... Todavía no. Pero estoy juntando fuerzas y practico decapitando muñecas desnudas de las Spice Girls -Andy cierra los ojos-. ¿Por qué no apagan ese televisor de mierda?

Nadie contesta. Ahora está uno de los presentadores, un VJ como se dice -creo-, hablando de la última gira de Soda Stereo, que se separa. El video-jay es un mejicano que parece tener una papa en la boca. El Chavo hablaba mejor y era, es más divertido.

-Ah, qué palma -Luigi termina de masticar sus cubitos de hielo.

-¿Por qué no dejás de hacer ese ruido?

-Estás denso, Andy.

-Quiero salir a pegar unos tiros.

-Uh...

-A reventar a tiros a cualquiera.

-Uh, qué denso.

-Bang bang, como en las buenas series. El Precio del Deber. Starsky y Hutch.

-Calmate.

-Vos dejá de hacer ruido. Bang, bang. Hunter. Chips. El Justiciero.

-Calmate... Te vas a morir antes de poder matar a alguien -minipausa-. ¡Chips!

-Esa fue buena -me río MIENTRAS sacudo el porro para que se haga un tanto más compacto (demoro bastante, soy un perfeccionista); en la pantalla está un clip de Los Redondos, hecho todo con dibujos animados. Me gusta-. ¿Podrían abrir una ventana? Mucho humo, acá.

-Abrila vos -Andy deja su tic, tic, se guarda el cilindro en un bolsillo.

-Andy no fuma -lo jodo, y termino mi manualidad-. Encendé, Luigi.

-Dame.

-¿Hasta cuándo se fueron, tus viejos?

-Todo el fin de semana -me responde el Guillo, sin dejar de jugar con el control-. Qué paz, ¿no?

-¿Y tu hermana?

-En lo del novio, también todo el weekend.

-¿En lo de Coki, el petiso?

-No sale más con Coki. Éste se llama... Edgardo, Eduardo, creo. Si supiera todos los nombres de todos los tipos con los que está, mi hermana.

-¿Tantos, che?

-Podría escribir uno de esos libritos tipo "Cómo elegir el mejor nombre para su bebé".

-Ah, ja -estuviste bien, Guillermo-. Luigi, el caño, por favor.

-Up, tomá.

-Es una atorranta, mi hermana -tic para subir un punto el volumen-. Pero, si ella es feliz.

-Si ella es feliz, up -hace Luigi-. Buffff.

Alguno dice: ¿Entonces, me la puedo voltear?

Guillo: No se hagan los vivos. Los mato.

A razón de, de ciento sesenta pasos cada tres segundos, la aranha avanza, en GRANDES close-ups, avanza por su mar particular de pintura blanca, entra al living, nos mira con ojuelos.

Ah, qué bello es fumar. Ahora hay un excelente video de Beck, Devil's Haircut, en el que el flaco aparece bailando y caminando por calles muy estadounidenses, y en el que de tanto en tanto lo congelan y zoom in a una suya perfecta imagen fotográfica. Al final del corto se ve que hay unos tipos que lo estaban espiando, escondidos en algún lado de la imagen. Muy creativo, muy lindo.

-Voy a buscar agua. ¿Alguien quiere? -y el Guillo pega un orangutánico salto y aterriza bastante bien, teniendo en cuenta su congénita falta de coordinación.

-Yo, plís -le aviso-. Up, up.

-Pasalo, Martino -me jode Luigi.

-No, che, ponete las pilas que vos acabás de pitar. Aguantá -y Andy me saca el faso de la boca, sin la menor educación, este chico-. Yo también quiero agua. ¿No hay más whiskacho?

-Preguntale a Luigi -y el Guillo desaparece en busca de la cocina y luego, intuyo superperspicaz, de la heladera.

-Es que ya me voy -se lamenta el asesino del Ballantine's-. Tengo que pasar por lo de mi primo para que me dé unas entradas para esta noche. Es viernes, se acuerdan.

-Bu-uffff -ah, qué bueno, pero quiero más-. ¿Para dónde?

-El Último Límite, le pusieron. Es donde estaba La Casa del Bajo. Tengo que pasar ahora, en un rato. Pasalo, Andy.

-Tomá, si es para que te vayas de una vez, up, ep.

-Gracias, querido.

-¿Y no sabés si van las minas ésas, las amigas de Pamela? -pero lo que quiero es porro.

-¿Quiénes? -smoke smoke a gran velocidad, Luigi.

-Las rubias que están rebuenas, las que siempre se visten de negro, creo.

-Ahhh... -smoke-. Sí, están muy buenas y son muy putas.

-¿Como Pamela? -hace una mueca al estilo Nicholson, Andy.

-No sé, vos estarás mejor enterado.

-¿Quién quería agua? Pásenme el caño -al final el Guillo trajo una botella, cero vasos.

-Y, si son la mitad de perras que Pamela, tenemos que ir -Andy es más rápido que yo, o no está aún tan colgado, y puede hablar mientras me ventajea en la búsqueda del líquido elemento.

En la pantalla: veo, siento, me estimulo, me concentro, existe en este instante un especial de Radiohead; copado, Radiohead; tal vez se la dan muy de reventaditos, y ese cantante (¿Jon?, ¿Thom?, ¿Pomb?) que pone todo el tiempo la boquita a lo Mick Jagger, haciendo el ridículo; pero las imágenes son rebuenas, y los videos me gustan; conclusión:

-Parecen copados, éstos -dudo.

Un mosquito de tres centímetros, un zancudo, busca presas dando vueltas espiraladas, de Stuka en el violento 1939. Un chorro de telaraña lo derriba a los quelíceros multiformes; inyección de letalidad; la araña se va hacia la noche. Antes, tuerce la cabeza, nos mira.

-Muy buen, ep, muy buen video. Buenas cámaras -se las da de entendido el Guillo-. Buena fotografía, buenos movimientos, up.

-¿Me das una seca más? Ya me voy.

-Hace media hora que te vas, Luigi.

-No me jodas, Andy, querido, que me voy para conseguirte entradas para que te puedas levantar a tus chichis. Así que agradeceme.

Andy manotea el control remoto dejado por el Guillo, pero esta vez yo soy el veloz y le gano de mano.

-Gracias, Luigi, por tus free pass. No sé qué haría sin mi RRPP particular -Andy me mira-. Martino, dame el control.

-Vos dame el agua.

-Muy bueno, esto, eh, Radiohead. Up, buena edición, buenos efectos, buenas cámaras. Tomá, Luigi.

-Gracias, querido -smoke Luigi smoke.

-Tomá el agua, ahora dame el control.

-Ni se te ocurra cambiar de canal.

-No, pindonga.

-Estamos viendo este... Recital, especial. Este programa.

-Yo cambio.

-¡No cambies un coño! Es mi televisor y mi control remoto. Además, muy buen maquillaje, buena escenografía, buenas cámaras.

-El único coño que quiero es el de las amigas de la putilla de Pamela. Y tomá tu roñoso control.

-Chau, buffff -bufa y resopla y saca notable nube verdegris de sus pulmones Luigi, el Relaciones Públicas de la República de Mondonguia.

-Chau -hace el Guillo-. Cerrá bien.

-Chau -hace Andy-. Conseguí alcohol gratis.

-Chau -hago-. Chau.

El control del televisor es mío. Yo controlo la Music Tele Vision. Yo soy el amo.

Ahora pasan un video de Metallica.

Ahora pasan un video de Beastie Boys.

Ahora pasan un video de Divididos.

Ahora pasan un video de Blind Melon.

Ahora pasan un video de Nike.

Ahora pasan un video de Fishbone.

Ahora pasan un video de Los Fabulosos Cadillacs.

Ahora pasan un video de Mano Negra.

Ahora pasan un video de Aterciopelados.

Ahora pasan un video de IBM.

-Buenas luces, buenas manchas, buenas cámaras.