sábado, 24 de octubre de 2009

11. Incidente en Villa Cariño


Negro. Se oye el slick de la tapa de un Zippo.
Fundido rápido a cigarrillo que se enciende. Corte a una rubia, buenas tetas, bien rosarina, buenas piernas, que empina una botella de Pronto Next. Noche de piel húmeda.
Andy dice, guardando su encendedor: -Ah, qué paz. ¿No, Pamela?
Pamela responde: -Sí, estamos bárbaro.
-¿Enciendo un porrito?
-¿Tenés para después?
-Uh, no, no. Es el último, lo último que me queda. Podemos buscar a los chicos.
-No, es demasiada historia.
-Bueno, lo hacemos más tarde. En mi casa.
-¿Y tus viejos?
-Está todo bien con mis viejos. Además, se fueron por el fin de semana largo.
-¿Adónde?
-¿Adónde qué?
-Adónde se fueron tus viejos.
-A Córdoba, creo -da una pitada con impaciencia-. Bueno, lo hacemos después, entonces.
-Sí.
Otro trago, largo, al Pronto Next. Afuera del Fiat: oscuridad, un parque, muchos otros autos estacionados. Fundido encadenado a menos autos, con el mismo encuadre, y otra vez un encadenado, y otro, hasta que se van un Renault 19 y una camioneta Vitara, y quedan el Fiat Tipo de Andy y dos o tres coches más, desperdigados por el parque Urquiza. Travelling en grúa desde algún árbol al interior del Fiat y a Pamela que besa con gran entusiasmo a Andy, que responde bastante bien y que le abre la pollera y la acomoda en el asiento del acompañante y que le levanta el corpiño y le lame un pezón, el izquierdo, mientras le mete la mano en la bombacha y juega con, frota su clítoris y Pamela que jadea y lo abraza y Andy que baja baja se mete dentro debajo de la falda y corre la tanguita con un dibujo de Garfield sacando la lengua y besa como puede (el auto es relativamente pequeño) todo lo que puede y.
Corte a ruedas a paso de hombre, automóvil sin luces.
Un ruidito y una luz que busca en el Fiat.
-¡Ay, Andy, la cana! ¡La puta madre, la cana!
Una voz detrás de la linterna.
El policía 1 dice: -A ver, subasé los pantalones y baje del auto.
-Uh, no -a Pamela, susurrado-. Y yo de cara, con lo caliente que estoy. Esto me violenta.
-Documentos.
-Acá están.
-Los de la señorita también.
-Pame, dame el documento. -Pausa-. Acá están.
Andy nota que hay un policía 2 parado detrás del patrullero, un Chevrolet; tiene los brazos cruzados sobre el techo del auto y parece bastante aburrido: un trámite más. Andy se fija en su cara-de-policía-provincial, y hace una mueca de fastidio.
-Los papeles del auto.
-Sí.
El policía revisa los papeles con la linterna. La luz rebota y muestra una cara infame, con una cicatriz mal cosida en el mentón que le llega hasta el labio inferior.
-Mire, agente...
-Oficial -el policía 1 se revuelve, dándose importancia o intentanto asustar.
-Bueno. Mire, oficial, sargento...
-La patente está vencida.
-¿Qué? Sí, claro, unos días, estamos a principios de mes.
-La patente está vencida. ¿Qué dice acá?
Y le pone el papelito a quince centímetros de la cara. Y alumbra a Pamela, que busca confundirse con el tapizado. Andy mastica un trozo de aire.
-Bueno, qué puedo hacer.
-Me va a tener que acompañar a la comisaría.
-Uh, no, un momento.
-Mirá, pibe, no tengo tiempo. A la comisaría por infracción a la moral pública, y el auto al corralón por la patente.
-...
-...
-...
-¿O lo querés arreglar de otra manera?
Andy mastica más aire, cierra los ojos. Un instante. El policía 2 sigue en su lugar, se rasca la nuca.
-Bueno, ok. Cinco dólares... Pesos, cinco pesos. Todo lo que tengo.
-¿Y con eso qué hacemos, che? -mira al policía 2 y le hace un gesto de "mirálo al pibe"-. No alcanza. A la comisaría.
-Andy, ¿qué pasa? ¿Nos podemos ir?
-La minita se puso nerviosa... Andy. -Pausa y lo ilumina en la cara-. Vamos, Andy.
-Diez pesos -abre la billetera-. Acá están, es todo.
-Y encima me querés pasar, pichón. No, no alcanza.
-...
-Vamos. -Y para que escuche Pamela-. ¡A la seccional!
Slow motion en la cabeza de Andy, los sonidos se ralentan, muy molestos ellos. La linterna. La cara del policía 1, oficial. La cara de la rubia, asustada y asqueada. La cara del policía 2, siempre en el mismo lugar pero con una sonrisa canchera injertada a la fuerza en la piel sudorosa, sudada. Patas de tábano pegoteadas, algún documental del Discovery Channel. La linterna encandila los ojos/cámara de Andy.
-¿No me escuchaste?
-Sí, te escuché -susurrado, hacia abajo y atrás, para nadie-. Tengo algo en la guantera, oficial, sargento -el policía 1 no recibe la ironía-. Un segundo, y arreglamos.
Primer plano del policía 1 que sonríe malamente y que gira hacia el policía 2. La imagen deja ver la espalda, la cintura, baja, el policía 1 se rasca el culo, una sola nalga, se ajusta el cinturón que sostiene esposas, cargadores y la Browning 9 mm enfundada en cuero partido. Zoom in al policía 2 que devuelve el intento de sonrisa y que sale de su posición y busca algo en el asiento trasero. Zoom out al policía 1 que vuelve a girar y que enfrenta a Andy que sale, saca medio cuerpo del Fiat y se endereza con un billete en alto en la mano izquierda zoom in corto a plano medio de Andy que eructa.
-A mí no me tuteás.
Corte a espalda del policía 1. Un ptuf y un breve y limitado resplandor.
-Negro de mierda.
-¡Andy, pará!
Ptuf brillo al estómago. Dos segundos. Tambalea. Ptuf brillo a la cara y algo que vuela y gotea y salpica.
-Negro de mierda hijo de mil putas.
-Andy, ay, Andy.
El policía 1 retrocede entre espasmos y choca, golpea el patrullero. El policía 2 saca la cabeza de la ventanilla, rodea el auto, mira al policía 1 que chorrea contra la puerta delantera, mira a Andy, duda, lo encara, lleva muy torpe su mano a la cintura, busca su arma.
-¡Qué querés, vos también!
Parabellum 8.8 con silenciador, ptuf al hombro izquierdo, se lo arranca, el policía 2 vacila, se aferra el hombro herido, lo mira, mira a Andy, insiste en desenfundar.
-Ay, no, no.
Muy torpe. Muy lento.
Ptuf al muslo derecho.
Andy es conciso, metódico, está odiando, belleza.
-Vení, vení a sacarme guita. Dale.
El policía 2 consigue sacar la pistola, entre gestos de dolor y sangre y humo y sudor.
Ptuf a la rodilla izquierda, el policía 2 cae y hace un a-ayyy algo sordo, poco convincente.
-Ay, no.
-¿Pame?
-Ay, ay.
-Reventá, mierda.
Ptuf ptuf y los sesos que se disgregan en el asfalto. Corte a Andy que guarda la Parabellum debajo del asiento, que saca la llave del encendido y clic oprime el encendedor del tablero del auto y sale y va al baúl y lo abre y con un bufido levanta un bidón lleno de algo verde.
-Nafta ecológica -dice Andy en still, llegando al patrullero. Y rocía al policía 1 y luego al policía 2 y después al Chevrolet y una vez vacío tapa el bidón con cuidado para no derramar alguna gota y lo devuelve a su lugar y cierra y se mete en el Fiat y mira a la rubia y le muestra la lengua mientras la pasea por los labios y clic plano detalle salta el encendedor y Andy le levanta la remera a Pamela y el corpiño y saca un Marlboro del atado y.
-Qué buena que estás. -Lo enciende-. Vamos a casa. -Da una pitada, enciende el motor-. ¿Te parece bien?
Tira el cigarrillo dentro del Chevrolet, una pequeña bola de fuego en el asiento trasero, los dos o tres autos que quedaban encienden sus motores y sus luces, el Fiat arranca, tranquilo, grúa muy elevada que muestra al patrullero ya tomado por el rojo, a los policías rojos y amarillos, a los dos o tres autos que aceleran mal, histéricos, a los bandazos.
El parque Urquiza, zona conocida como Villa Cariño, queda desierto, muerto. Excepto el fuego.
Corte a negro. Se oyen las llamas y los motores en retirada.
Sólo se oye el fuego.

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