miércoles, 31 de marzo de 2010

19. Bar del Mal


La televisión tiene estos raptos de maravilla, a veces. Habiendo agotado varias vueltas de zapping megatónico, el Guillo se detiene (gran lucidez a alta velocidad) en un canal venezolano, colombiano, que da un especial del Gran Sandro De América: ahora onda años sesenta, en blanco y negro, con increíble bola de pelo y saquito pre-mod, cantando un rock and roll muy a lo Bill Halley pero en plan Sid Vicious, o eso se me aparece ante mis retinas sobrecargadas, ultrabombardeadas, bardeadas a tiros de laser red green blue.
-Ouuuhhh... -hace el Guillo y smokea y ya la tuca ha fenecido-. Sandro es GRANDE.
-Es lo más, lo mejor -me escucho balbucear, muy bobo y muy convencido-. Pasame el control, eh.
-¿Para qué? Ni se te ocurra cambiar.
-No voy a cambiar. Quiero subir el volumen.
-Dejá que lo subo yo.
-Guillo, dame el fucking control.
-¿Por qué?
-Porque es mío.
-El faso también era mío, y lo fumamos entre los dos.
-Qué tipo... A vos te hace falta, no sé, medio litro de whisky.
-Ahí tenés razón, Martino, ¿ves?
-Dame el control.
-Ouuuhhh... Mirá esas minas, cómo lo idolatran, a Sandro. Le tiran... ¿Qué le tiran?
-La goma, le tiran, igual que vos.
-Eh, qué agresivo. -El Guillo se me antoja una babeante medusa de 85 litros apoltronada en mi sillón preferido-. Che, ¿no tenés un VHS virgen?
-¿Qué?
-Un video, para grabar esta parte que queda del programa. Dale, que ya nos vamos.
-No seas rompehuevos.
-Dale, Martino.
-A ver -me resigno-, por acá puede haber uno -es que cuando se pone en caprichoso, quién lo banca-, acá, tomá tu video de mierda y grabá y dejate de joder.
-Cómo funciona esta videocassettera... Ah, así, así. ¡Ya está!
-¿Contento, feliz?
-Ouuuhhh... Sandro es MUY grande, Martino.

Corte a calle con autos que pasan muy rápido, postes de luz con luces faroles electricidades, árboles sin hojas, casas buenas, árboles con hojas, Oroño a esta altura es un lindo lugar en el mundo. Pero caminar con este frío, sin alcoholito en las venas, es degradante. Caminamos, sin hablar. Se oyen nuestros pasos, apenas. Los autos han dejado de rodar, mejor. Dejamos la parte central del boulevard, cruzamos, doblamos una esquina, ahora veredas rotas, destripadas, con cintas de plástico que dicen "PELIGRO" y carteles que dicen "Disculpe las molestias. Estamos trabajando para USTED". Al pasar, el Guillo saca su encendedor y le da fuego a una de las cintas, que se prende, se quema y se corta. Pero todavía quedan muchas cintas. Seguimos caminando. Antes de llegar a la otra esquina, cruzamos otra vez. El frío, estando tan colgado, me cae bien, cosa rara en mí. Respiro hondo, ah, hasta el cansancio parece pasar, y desde la esquina llega una música todavía indefinida, pero que me motiva a seguir caminando.
-¿Otra inauguración? -me pregunta el Guillo en la más desinteresada.
-Ajá.
-Estos bares abren y cierran.
-Ajá.
-Es increíble, no se cansan del fracaso.
-Ajá, eso es cierto, Guillo.
-¿Tenés las invitaciones?
-No hacen falta. El dueño es hermano de Lorena.
-¿De quién?
-Lorena, la novia de Luigi.
-Martino, Luigi se peleó con Lorena ayer, o antes de ayer.
-No. ¿Se pelearon?
-No se pelearon. Dejaron de salir.
-Entramos igual.
El de la puerta, muy eufórico al ver que el lugar se está llenando de gente, casi ni nos hace historia y al mencionar que somos amigos del dueño nos manda un efusivo "Bárbaro, chicos, bienvenidos, que la pasen bien, entren, entren", realmente convencido en algún lado de su cerebro esponjoso de vaca loca de que tiene una posición de poder; dentro de media hora, cuando le pinte el bajón, o va a ponerse a tono al baño, o los que vayan llegando se van a topar con un ogro muy diferente a este adefesio híbrido de Sarah Kay con cajero de McDonald's.
Hay una mesa en la parte de adelante, desde donde podemos ver una buena porción de calle y por sobre todas las cosas estamos a un costado del espacio donde fluye, corre la marea de gente cuando este lugar se llena. Y hoy se va a llenar. Mañana, quién sabe.
-Mañana, quién sabe -digo.
-¿Euh? -muge el Guillo, mientras se sienta.
-Que vayamos pidiendo algo para tomar. Tengo frío, todavía.
-Sí, eso, sí, pidamos algo bien potente.
-Entonces, tequila.
-¡Qué genio! -El Guillo achica los ojitos y sonríe como el pelado de la cabeza de Geniol, años ha-. ¡Qué claridad de pensamiento, Martino!
-Gracias. Ahí va la moza, eh... ¡Mirá, es Lorena!
Lorena, ahora ex de un amigo, se acerca.
-Martino, Guillo, qué tal, cómo les va -hace la mina. Está bastante buena, si uno pone voluntad, no demasiada.
-Todo bien -convence el Guillo-. ¿Ayudando a tu hermano?
-Y, sí, qué puedo hacer. Es como de la familia. -Tiene sentido del humor, eso sí.
-¿Te podemos pedir algo para tomar?
-Para eso estoy, Guillo -hace una pausita, nos evalúa-. Che, chicos, están muy locos, o me parece a mí.
-Te parece a vos -la corto, qué se cree-. Pero si nos traés unos tequilas nos vamos a poner locos... De la cucuzza.
-Ok... Tequilas, dos... -empieza a memorizar.
-Cuatro tequilas en vasitos de toc toc, cuatro rodajas de limón, sal fina -preciso en voz alta.
-Entendido, capitán -se hace la chistosa, da media vuelta y va hasta la barra. El culo, si bien parece fuerte, está grande, más bien ancho. Ancho es la palabra justa. Bien por Luigi.
-Ahí llegan los chicos -avisa el Guillo. Andy y Luigi entran, hablan con un par de chicas que parecen conocer, o no, y se nos vienen. Antes de llegar a la mesa, Luigi ve a su ex, se detiene, se le acerca, se saludan con un beso, todo muy civilizado.
-Tanto tiempo -y Andy se sienta, mira alrededor nuestro, bufa.
-Sí, como tres horas sin vernos -el Guillo parece nervioso: ¿falta de energía?-. Che, ¿cómo se llama el bar, este bar, ahora?
-Bar del Mal -mastica Andy, saca un cigarrillo.
-¿Del Mal? -repito. Pienso, unos cronosegundos-. Ah, ja, muy bueno.
-¿Te parece? -rumia el Guillo.
-Hooola, qué tal -hace Luigi, se sienta, mira alrededor nuestro, bufa.
-Tequila para los chicos, vodka para Luis, limón, sal; ¿vos, Andy?
-Ah, hola, Lorena. ¿Qué whisky importado tienen?
-Hay una promoción de J&B a cinco pesos, por ser el primer día.
-Ugh, eso me gusta. Traeme uno doble, por favor.
Lorena se va, con el Guillo nos clavamos los primeros vasitos, el sabor es excelente.
-Bárbaro, esto -hace el Guillo-. Quiero más -y chupa la sal y se traga el mexicali y muerde el limón-. Ahhhh mierda quiero más, más tequila. Apurate con el tuyo, Martino, que si no.
-No jodas. Ahí viene Lorena, pedile.
-J&B doble, Andy.
-¿Me traés dos tequilas más?
-Cómo no.
-Yo también quiero dos más. -Acabo de matar mi segundo, y el cuerpo ha reaccionado notablemente bien; entonces, a seguir. El bar se está convirtiendo en un quilombo, pero nosotros, ya sabiendo cómo es la cosa en estas situaciones, quedamos en llegar temprano. Y lo logramos. No como otras veces. Estamos aprendiendo.
-A la mierda, esto está de diez -y Andy resopla y toma aire y gluc se baja medio vaso.
-Che, querido, contame bien lo del productor -Luigi le da duro y parejo al vodka solo, hielo.
-¿Qué productor? -interrumpe el Guillo, pero su atención se desvía al ver aterrizar nuestros nuevos tequilas.
-Vos, manager, deberías saberlo, ¿no? -silabea muy mala onda Andy-. Pero te llamo para que nos reunamos en un ensayo de la banda y te hacés el gil.
-No me hago el gil, estaba ocupado.
-¿Haciendo qué? -mala cosa, Andy se hace gárgaras con el escocés-; no, ya sé, no me digas, ya sé. Te estabas haciendo la paja a cuatro manos. Pajero.
-Puede ser, sí, de hecho me estaba haciendo la manuela por tercera vez, forro.
-Forro te tenés que poner hasta cuando te pajeás, a ver si te autocontagiás de sida, puto.
-Andate a la concha de tu madre, Andy -escupe el Guillo y zoc tercer tequila.
-Che, no se pongan agresivos -quiere tranquilizar Luigi-. Mejor no hablar de ciertas cosas, ¿eh, Andy?
-No, tiene razón el Guillo -el tequila me pone pipí-cucú-. La Paja, señores, así, con mayúsculas, er, berp -fiúúúú, respiro un poco-, la PAJA, masturbación, PajapajaPaja, eh... ¡Quiero decir! -todos me miran, ¿maravillados? ¿horrorizados?, cómo pega este tequila-; bien, ahí va: masturbarse es una de las formas de equilibrar la simbiosis cuerpo/mente -bebo mi whisky, no, tequila-. Ah. El alma, por lo general, queda fuera. Berkfp. He dicho.
Ahora que consigo estabilizar mis ojos, veo que ninguno de los cerdos de mis amigos me presta atención, y en cambio se dedican a jadear y regocijarse con la jauría de perras en celo en que se ha convertido el flamante Del Mal. Shit, mejor beber.
-Como te decía, Luigi, y vos, manager, prestame oídos -Andy agota su provisión de líquido elemento-. Bue. El pelotudo este, Tapia se llama, es el que nos llamó para grabar el disco, ¿sí? Ahora me sale con que está todo bien con la música, los temas le gustan, pero.
-Ajá -hago.
-Pero quiere sacar al Gordo y poner otro batero. -Andy mastica al aire, busca a alguien con la mirada, o eso me parece-. Dice que no da con la imagen de la banda. ¿Me siguen?
-No puede ser tan hijo de puta -perplejo, el Guillo.
-Sí puede ser. Es el que tiene el contacto, y no sé si también pone parte de la guita que hace falta para la difusión nacional, la publicidad, qué se yo.
-¿Pero qué quiere, ese tipo? -se indigna un poquito Luigi-. ¿Un modelo?
-Ringo Starr era bien feo -apunto.
-Y Charlie Watts es una momia, siempre fue una momia -aumenta el Guillo.
-Convengamos en que el Gordo es, eh, algo desagradable -concede Andy.
Ahora el lugar está hecho un infierno; no puede entrar más gente, y sin embargo, desafiando las leyes de la física, los cuerpos se amontonan y se amontonan y se apilan llenando todos los rinconetes posibles. Empieza a hacer calor.
-¿Entonces? -la sigo-. ¿Qué van a hacer? ¿Hablaron con el Gordo?
-No, todavía no -se ataja Andy. Está a la defensiva. Es algo bien nuevo, viniendo de quien viene-. Ya veré.
-Mándenlo a la mierda, al productor. Un baterista no se cambia así nomás -se enoja el Guillote-. Y el Gordo será horrendo a nivel imagen, pero siempre estuvo haciendo el aguante.
-Tiene razón -apoya Luigi.
-Sí, sí, es verdad -busco mortificar lo que queda de la conciencia de Andy.
-Ya veré, dije. La puta madre, quiero otro J&B.
Estoy mareado, pero mal. No importa, me meto el tequila hasta acabar con él, él conmigo, miro culos y tetas y caras y piernas, en ese desorden. Me ahogo. Me asfixio. Hace un calor, una humedad, las paredes y sus gotas de sudor, y a pesar de todo los imbéciles que llenan el bar se esfuerzan lo más que pueden en mantenerse en pose, en estar lindos y agradables y tratan de hacerse chistes y tratan de reírse de sus chistes, sin lograrlo del todo.
-Ah, bárbaro este tequila -cacarea el Guillo-. Pediría otro, pero a quién. ¿Y la moza, eh, y Lorena?
-No la veo, querido. Tomá mi vodka, yo no doy más. Preferiría fumar un caño.
Sí, por favor, y de paso nos vamos sin pagar.
-Sí, vamos a fumar -me desespero, tratando de no caer de mi silla.
-Paren un poco que queda poco faso, y hay que racionar -se defiende Andy-. Además, el bar está bueno, está lleno de guachas, está.
-Apesta -tiro.
-Podemos ir, en un rato -el Guillo-. Pero adónde.
-Adonde carajo sea -tiro.
-¿Y por qué te peleaste con Lorena? -cambia de tema el cantante futuro-expulsador-de-bateristas.
-No nos peleamos. Nada más no queríamos seguir saliendo.
-Ah, bue.
-Che, hagamos un porrito, demos una vuelta. -El Guillo, manager del orto de Mahoma, se interesa en rajar, por fin-. Aunque sí, este lugar está bárbaro.
-No, yo me voy -estoy reloco, mezclado y surcado por remolinos.
-¿Y si nos vamos unos días a Córdoba? -larga Luigi.
-Uh, puede ser, podría ser. La casa está libre.
-Yo tengo el auto, Guillo, así que juntamos unos mangos para la nafta y el asado y las drogas.
-Dale, Andy.
-Sí, querido, así nos despejamos un poco. Ojo del Águila, allá vamos.
-Eh, mírenlo a Martino.
-Uh, está de última.
-Parece que se durmió.
-Va a vomitar.
-¡No lo llevo al baño, canté primero!
-¡Yo tampoco!
-Uy, carajo, mejor saquémoslo de acá y vamos a fumar un fasolitus.
-Dale.
-Eso.
-Vamos.
-¿Ya pagaron?
-No, no paguemos un soto.
-Eso, que hoy inauguran.
-Le van a echar la culpa a Lorena.
-Que se joda, por boluda. Y ayúdenme con este tipo, que se nos muere, queridos.

2 comentarios:

  1. Vi un post hace mucho en Taringa. Lo guarde para leerlo algun dia. Y unos meses largos despues me encuentro aqui. Recien por el primer capitulo. En fin, te sigo

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por seguir y comentar el blog, el Extraño ;-D

    ResponderEliminar